
Durante los últimos años, el cobro de comisiones bancarias a profesionales y empresarios se ha incrementado en más de un 50% debido, básicamente, a la disminución de márgenes de intermediación de la banca, motivado a su vez por los bajos tipos de interés y escaso conocimiento del empresariado de cuáles son sus derechos en este sentido y cómo hacerlos valer ante las entidades financieras. Estas, en mayor o menor medida, unas más que otras, completan y complementan sus ratios de beneficios vía comisiones, lo que, es evidente, supone un ramplón y rancio subterfugio de la mala banca que evidencia la carencia de imaginación para buscar nuevas fórmulas de generar beneficios, al tiempo que demuestra total inoperancia para afrontar la sobredimensión de sus estructuras. Es fácil; las comisiones suponen ingresos estables, de devengo automatizado y escasa litigiosidad por parte de los que las sufren de forma indebida: consumidores, empresarios y profesionales. A este nivel, la inacción del empresariado que podría conducir a un relevante ahorro de costes financieros futuros y recuperación de ingentes cantidades de dinero ya pagadas por tales conceptos, no se debe tanto a la falta motivación y predisposición a reclamar como al desconocimiento de derechos por parte de los sufridos pagadores, sujetos pasivos de los abusos bancarios, sino más bien al desconocimiento de los derechos que la legislación y normativa regulatoria de las comisiones bancarias y que los Tribunales de Justicia han aplicado en su favor y en perjuicio de la banca, cuando aquellos han tenido el arrojo de “ poner las cosas en su sitio “.
Por otra parte, lejos de preverse una disminución en las cuantías y conceptos de las comisiones bancarias, bien sean a consumidores o a empresarios y profesionales, la tendencia es el incremento de aquellas en uno y otro ámbito. Es por ello que apostamos decididamente por cultura financiera del empresariado, cuyo único “ asesor “ ha sido tradicionalmente el propio banco con el que mantenía relaciones comerciales, lo que generaba no sólo un evidente conflicto de intereses y una clara posición de dominio frente al empresario, que unido a la dependencia económica de éste a la financiación externa tradicional ha provocado abusos de posición de dominio proscritos por la Ley. Es por ello el lento pero decidido triunfo de la economía y la finanza colaborativa y de nuevas formas de financiación alternativas a la banca tradicional, absolutamente imparables por mucho empeño que los lobbies de poder quieran desplegar para neutralizarla.
Es importante dar a conocer que hay una gran cantidad de comisiones bancarias que, o bien se han declarado ilegales por los Tribunales de Justicia, o bien no cumplen las premisas legalmente establecidas en la legislación sectorial para su correcto devengo. Es por ello que, como asesores jurídicos de ADAUTEM -Asociación de Defensa de Autónomos y Empresarios – en un Encuentro que se celebrará en la Cámara de Comercio de Cáceres el próximo día 15 de Junio a las 10:00 horas, sobre “ Comisiones Financieras “ daremos a conocer claves esenciales para defender los derechos de profesionales y empresarios en relación a las comisiones más dañosas para ellos ( devolución de efectos mercantiles, excedido en póliza de crédito, descubierto en cuenta corriente y comisión de posición deudora ), y que en ocasiones se han erigido como un círculo vicioso del que, junto con otros factores financieros, el empresario se veía incapaz de salir. La óptima o nefasta posición de la empresa frente a la banca es inversamente proporcional a su formación, información, conocimiento y sólido asesoramiento legal y financiero, veraz y objetivo, ajeno a la banca. Lamentablemente, durante los últimos años hemos asistido a la quiebra, liquidación y desaparición de cientos de empresas en Extremadura que han mermado el ya deficiente tejido productivo y laboral de nuestra región, precisamente, en parte, por todos estos factores.-



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