
Con 2017 a la vuelta de la esquina, las medidas adoptadas por el Gobierno en materia fiscal y económica están a punto de materializarse. Estos cambios tendrán un impacto directo en pymes y autónomos, con la consecuente incertidumbre en el colectivo por los posibles efectos de estas reformas.
La medida que más preocupa en el sector de los autónomos es las subida del SMI (Salario Mínimo Interprofesional). El incremento del 8% podría tener un impacto negativo en los bolsillos de los trabajadores por cuenta propia, al ver aumentado en el mismo porcentaje su base de cotización.
En materia fiscal, los aplazamientos de los pagos a Hacienda se reducirán de 18 a 12 meses. Por otra parte, los pagos en efectivo se han limitado a una cantidad de 1.000 euros respecto a los 2.500 que se admitían hasta ahora. Aquí están incluídos profesionales y empresas. La última de las medidas que entrará en vigor en unos días es la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo. Entre las novedades encontramos, la ampliación de la tarifa plana a un año, la mejora de las bonificaciones por cuidado de familiares y maternidad y la reducción de los recargo por el retraso en los pagos a la Seguridad Social. El objetivo es reducir las cargas administrativas y fiscales del colectivo.


